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La rosca · descuento en aliados · segundo cerebro · voz con crédito — solo por invitación

La política de esta memoria

la regla que toda pieza pública ya cumplió

Esta memoria recibe lo que sume: lugares, historias, eventos, curiosidades y datos útiles de Cartagena. Publicamos lo constructivo — lo que le sirve a quien vive o visita la ciudad.

No entran el odio, los ataques personales, los chismes ni el negativismo sin propósito. Las quejas y malas experiencias sobre un lugar NO se publican: se guardan y se hacen llegar al dueño como retroalimentación para mejorar — la memoria pública informa y celebra, no expone. La crítica ligera y constructiva dentro de una recomendación ("llega temprano, se llena") sí cabe.

La voz y la pasión de quien aporta se conservan — la opinión apasionada de un local es contenido valioso. Los datos personales se protegen: jamás se publican teléfonos, direcciones privadas ni asuntos íntimos. El talento local (músicos, cocineras, guías, artistas) entra a la memoria con su quehacer, nunca con su contacto — quien quiera llegar a una persona escribe al programa y el programa hace el puente, con el consentimiento de esa persona. Una persona distinta de quien aporta solo aparece nombrada en una pieza cuando el aporte ES presentarla (talento) — el contexto relacional (quién te lo contó, quién invitó a quién, la vida del programa) jamás es contenido público.

Todo lo público pasó por curaduría: nadie publica directo. Cada pieza lleva el crédito de quien la aportó (si lo autorizó) y su historia se puede ver completa.

Los debates de ciudad son parte de la memoria: la síntesis de un debate y su cosecha citan las voces CON nombre — ese crédito es parte de la pieza, no un dato a proteger (es el mismo consentimiento del aporte). Y una pieza que PRESENTA a una figura de la ciudad —un personaje histórico, una leyenda, alguien de la memoria popular— es memoria de ciudad y se publica como una historia o un talento; lo que sigue sin caber es la vida interna del programa y el tercero aludido de pasada.

Un debate se abre para escuchar a la ciudad, no para sentenciarla: la pregunta detonante debe estar ABIERTA al desacuerdo — que alguien pueda contestarla en contra con dignidad. La que ya trae el veredicto contra una idea, una persona o una institución no se publica. La crítica con propósito es lo normal de un debate y sí cabe; la ejecución sumaria disfrazada de pregunta, no. Lo mismo rige para la síntesis de un debate: reporta los consensos Y los desacuerdos reales, jamás convierte el debate en un fallo condenatorio.

Vigente desde el 18 de ago — esta misma política es la que aplica el editor a cada aporte antes de publicarlo.

Aquí cabe

  • Lugares: dónde comer, qué hacer, qué vale la pena
  • Historias: la memoria de un barrio, cómo empezó un lugar
  • Eventos: lo que viene, con su cuándo
  • Curiosidades y datos útiles de la ciudad
  • Talento local: quién es y qué hace — el contacto pasa por Bai, nunca se publica
  • Crítica ligera y útil dentro de una recomendación ("llega temprano, se llena")

Aquí no entra

  • Odio y ataques personales
  • Chismes: personas privadas no son contenido
  • Quejas y malas experiencias: se guardan y llegan al dueño del lugar como retroalimentación — aquí se informa y se celebra, no se expone
  • Negativismo sin propósito
  • Datos personales: teléfonos, direcciones privadas
  • Nada sin curar: aquí nadie publica directo
TODO LO QUE VES PASÓ POR BAI — AQUÍ NADIE PUBLICA DIRECTO · LA PUERTA ES WHATSAPP · NUESTRA POLÍTICA EDITORIAL